Entrevista a Samu Fuentes (I Parte): educación audiovisual y el trabajo de un director

Entrevista a Samu Fuentes (I Parte): educación audiovisual y el trabajo de un director

COLABORACIÓN DEL EQUIPO DE REDACCIÓN

Samu Fuentes, cineasta asturiano y antiguo alumno de la Facultad Padre Ossó, me ha concedido una entrevista para conocer en profundidad el esfuerzo y la responsabilidad de un director y su producción cinematográfica, así como una breve reflexión sobre la educación actual.


¿Cuándo decidiste que querías ser director? ¿Fue algo que tenías pensado o surgió con el tiempo?

Surgió con el tiempo. Siempre me gustó mucho el cine, aunque primero estudié Educación Física en la Facultad. Más tarde, hice un curso de Realización Audiovisual y decidí que me gustaba, lo que me llevó al Centro de Estudios Cinematográficos de Cataluña durante 3 años y medio, donde estudié Dirección Cinematográfica. Ya de vuelta en Asturias, la primera película con la que empecé a trabajar fue La Torre de Suso.


Cuentas en tu haber con varios cortometrajes: Terapia Peculiar (2004), Ojos que lo ven, ¿Corazón que lo siente? (2002) y el largometraje documental Miraflores (2008, este último relacionado con el ámbito educativo). ¿Cuál es tu opinión sobre la docencia y los maestros en la actualidad?

Tenéis una labor muy ardua por delante, aunque muy interesante y estimulante. No obstante, creo que los planes de estudios están anquilosados y no se adaptan a los nuevos tiempos ni a las nuevas tecnologías. El lenguaje audiovisual debería tener más importancia en el currículum, tanto de Primaria como de Secundaria. En mi opinión, la educación no está adaptada a los tiempos que corren en este sentido.


En términos cinematográficos, ¿cuáles crees que son los elementos más importantes a la hora de grabar?

El sonido es un elemento que muy pocas veces se trabaja a fondo y bien. Tiene unas posibilidades expresivas increíbles. Está infrautilizado. En cuanto a fotografía, lo más importante es el encuadre y la composición, es decir, dónde y cómo colocas la cámara. Un encuadre bien hecho transmite mucho. Como decía Lubitsch: «Hay mil maneras de encuadrar con una cámara, pero en realidad no hay más que una.» Y esa es la que debe buscar un director.


Durante los últimos años, la sociedad ha experimentado un gran cambio en el ámbito sociocultural y económico. Como director, ¿de qué manera crees que se puede reflejar esta situación en el cine?

El cine ahora es mucho más accesible a todos. Se ha democratizado. Hay películas que se ruedan con un móvil, cámaras de foto… Se ruedan películas de muchas maneras diferentes. Ya no hace falta gastarse mucho dinero para grabar ni postproducir. Sin embargo, insisto en que no hay una educación audiovisual como tal. En un móvil no aprecias lo mismo. Hay mucha más variedad de contenidos, pero el problema es que el receptor no está educado para procesar toda la información a nivel de iluminación, movimientos de cámara, sonido, montaje, uso del color, decorados… Hay un lenguaje que no se sabe decodificar, independientemente de que pueda gustarte o no. Yo entiendo, y comparto, el “me gusta” o “no me gusta” sobre una película determinada. Como se dice: “para gustos colores”, ya que no a todos nos gusta lo mismo. De ahí, por ejemplo, lo difícil de un género como es la comedia. A no todo el mundo le hacen gracia las mismas cosas. Pero, yo creo, que para afirmar si una película es buena o es mala, hay que tener unos criterios mínimos sobre cine.


Dirigir una película no es fácil. ¿Cómo es el día a día de un director de cine?

De fácil no tiene nada. Pero si te rodeas de la gente adecuada se puede hacer más sencillo. Un director se pasa todo el día respondiendo preguntas en preproducción, tanto de los actores, como del equipo de arte, de vestuario, sonido, peluquería y maquillaje…Tiene que estar al 100% en la película, pero sin enrocarse y teniendo tiempo para uno mismo. Tener la cabeza fresca es bueno para improvisar sobre lo que sucede en el set (siempre sobre el trabajo preparado). En el rodaje, hay que tenerlo todo muy claro, porque te van a atiborrar a preguntas y es necesario tener una respuesta para todas ellas porque, de lo contrario, generas desconfianza en el equipo. También es importante involucrar al equipo y a los jefes de equipo en la parte creativa de la película, dejar claro qué es lo que quiero contar y, si alguien tiene alguna sugerencia que no se la calle. A veces hay aportaciones increíbles de parte del equipo que, si no se aprovechan, estás tirando piedras contra el propio tejado. Otras si no convencen se escuchan y se descartan. La película se hace entre todos y es de todos.


Como estudiante de Pedagogía Terapéutica, no puedo evitar hacer la pregunta: con el estreno de Campeones, de Javier Fesser, ¿crees que el cine de personas con discapacidad puede iniciar escuela?

Hoy en día, ya hay varias películas que tratan la discapacidad. Personalmente me alegro de que esa película haya triunfado, que haya llegado al público general y haya dado a conocer esa realidad que es la capacidad de la discapacidad. Además, la película ha servido como puente para algunos actores. Es fundamental que tengan visibilidad y reconocimiento, ya que forman parte activa de la sociedad.


¿Has tenido experiencia trabajando con alumnos con discapacidad?

Sí, cuando estuve de monitor de natación, con niños y alguno más adulto. Son muy agradecidos, muy entusiastas, cariñosos… Mi experiencia con ellos ha sido genial. Tengo muy buen recuerdo de aquella época.


Al ser antiguo alumno de la Facultad, ¿cómo recuerdas tus años allí? ¿Alguna anécdota que quieras contar?

El año pasado hizo 25 años que mis compañeros y yo nos habíamos graduado. Fuimos la segunda generación de Educación Física. Fueron años divertidos y todos los años nos juntamos. Alguna vez, cuando estudiábamos EF, nos íbamos el fin de semana a hacer rafting, piraguas y mountain bike. Lo pasábamos muy bien.


¿Qué temática te gustaría abordar en próximos proyectos?

Estoy con dos proyectos: uno habla de la infancia y la amistad y está ambientado en los años 80. El otro habla sobre la vejez y sobre los últimos años de vida y la soledad. También estoy, recientemente, coescribiendo otro guion de largometraje sobre el que no puedo contar mucho porque no soy el único implicado. Pero si te puedo decir que está muy presente Asturias. Su pasado, su presente y su futuro.


Muchas gracias por la entrevista. ¿Quieres decir algo a la Facultad?

Estoy trabajando con ellos en alfabetización audiovisual a través de la Jornada C.I.NN.E., que forma parte del proyecto EducArte: Cine y Educación. El paso y la apuesta que ha dado la Facultad en ese aspecto es muy importante, y hasta cierto punto innovador. Se trata de formar tanto al alumnado como al profesorado en el lenguaje audiovisual. Teniendo muy presente al cine como un elemento educativo muy válido. Es adaptarse a una nueva educación acorde a los tiempos que corren. Espero que este camino que estamos empezando sea duradero y efectivo en el futuro, porque creo fervientemente que es más necesario que nunca.



Autor: Borja Vázquez Suárez

Graduado en Maestro de Educación Primaria, Borja cursa actualmente su segunda mención (Pedagogía Terapéutica) en la Facultad Padre Ossó.